miércoles, julio 06, 2005

Autodefiniciones

David Sandoval
(en octubre del 2006)
¿Qué define a alguien?
¿Qué define a alguien?¿los primeros cinco segundos?¿los primeros cinco minutos?¿comenzar con una o varias preguntas? Seguir escribiendo. En este caso –lector- seguir leyendo. Me sorprende tener que definir algún rasgo característico o indagatorio para aprobar/reprobar lo que parece que digo sin decir nada.
Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo, escribió en algún papel Ludwig Wittgenstein, considerando que todo el mundo ya fue incluido en el lenguaje, ¿y si no fue así? Quedamos los habitantes del límite iletrado y subdesarrollado que aspiramos y soñamos con un mejor lenguaje, el que alcanzan los ricos, aquellos que compran los libros caros y estudian literatura y sus miles de variantes. Sin embargo, contrario a la realidad, somos felices en nuestra pobreza ya que nos vuelve inventores de otras formas; ni originales ni sinceras, simplemente licenciosas, caprichosas y efímeras. La gracia quizá radica en cómo se leen.
Tengo mala memoria, acaso una memoria demasiado pedante y selectiva que me hace recordar más objetos, lugares y sonidos que a personas y sus nombres. Prefiero observar los pliegues de las manos, las pestañas caídas, los cabellos irredentos por aquí y allá que siempre son diferentes pero tienden a remitirnos las formas y gestos de otros humanos.
Le tengo miedo a los animales, sí. No por su instinto sino porque pertenecemos a mundos distintos, aprecio mucho la plática como para imaginarme conversando con un loro, un gato o un perro; aún así, a veces es mejor platicar con una pareja de hamsters que con una pareja recién casada.
Considero inventos magníficos del humano a las tijeras, las gafas, la bicicleta, el tenedor y la tinta; su magnificencia radica en que puedo pensar y repensar muchas veces desde su diseño hasta su utilidad, su resistencia a los siglos y alcanzo una felicidad idiota contemplando la gracia de combinar naturaleza y humanidad.
Tengo dos cosas que agradezco de mi estancia en este mundo: poder apreciar la música como una forma de salvación personal, acicate de los fanáticos, que siempre juega con el peligro latente de convertirse en fanatismo, y poder degustar comidas; no porque me gusten todas (me atrevo a fabricarme un sándwich con las “tapas” del pan bimbo como también odio los champiñones, por ejemplo) sino porque lo que me gusta ha sido siempre por tener oportunidad de haberlo probado más de una vez.
La música es más importante para mí que personas a las que conozco y estimo, el problema es que cuesta y también puede convertirse en adicción –tema para otra participación en okas chidas- y quienes más la resienten son la economía familiar y propia. Así es, soy un enajenado consumista ególatra mitómano fenoménico impetuoso ignorante materialista holgazán badulaque chismoso que quiere trabajar lo justo (ni más ni menos), interrumpir poco, dejar a los demás hacer lo suyo.
Provocarles con la duda a los que leen o escuchan es algo que disfruto.
Hablar mal de alguien que me cae mal también.
Hablar mal de alguien que me cae bien es sin pensar.
Hablar mal de lo que lees implica ambas.
Hablar no es escribir, tampoco leer.
Y ya mejor ni hablar,
Como el mambo de Pérez Prado.

Falta decir que si me ves en la calle soy como cualquier otro pendejo que no se quiere ver tan pendejo viendo indiferente a los pendejos. Ésa debe ser mi gracia, no tener gracia y poderme topar contigo –lector- a la vuelta de la esquina, vernos con odio, con esperanza y hasta con lujuria para dejarnos pasar con ese titubeo de ceder el paso obstruyendo al desconocido; vernos para no volvernos a ver nunca.
Eso quisiera ser para mí cuando tenga el placer de conocerme.
Juan Carlos Plata
¿Cómo? ¿Nunca has ido a Sahuayo, pinche zombi?

La verdad es que el Zombi de Sahuayo sólo dos vez ha ido a Michoacán, y para más exactitud, ni el tour quesque familiar a los 8 años, ni el viaje de prácticas (en el que no se practicó ni madres) en los preparatorianos años, pasaron por Sahuayo.
El parásito ese que se dice –pinche desfachatez-, periodista, nació hace casi 29 años en la colonia Portales del Distrito Federal.
Hijo de un priista radical –en los 70 uno tenía que ser hijo de priista casi a güevo, aunque pueden existir los hijos de gente decente-, y una descendiente de indígenas zapotecas y españoles, el tal zombi fue, casi, un chiquillo común y corriente –ya después se vio que más corriente que común-.
Pero luego vino el accidente, a los 18 años, el baboso decidió que quería estudiar Ciencias de la Comunicación –el muy tarado quería narrar los partidos de los Dodgers de Los Ángeles-,
Entonces, tomó sus garritas, peregrinó a las orillas del mar y se inscribió en la UV.
Todo iba a toda madre hasta que en la escuela lo corrieron cuando se supo que era un zombi –la verdadera razón es que como el tal zombi es un zombi, no podía dormir, y como en la mentada facultad era requisito indispensable dormirse en clase, la corrieron por subversivo.
En el vil desempleo y sin un peso al que chuparle las bacterias, el tal zombi –sacrificando su dignidad- se dedicó al periodismo, oficio en el que pudo dar rienda suelta a su mitomanía sin que nadie el reclamara.
Dedicado de tiempo completo al sabotaje institucional, el zombi, en sus ratos libres se dedica a escribir cuentos que nunca termina y que son recibidos con harta indiferencia por la crítica.


David Sandoval-Rodriguez
AUTORRETRATO SIN ACEITE 1

Pues para no marear las confusiones mentales y mentoladas irá un breve
retrato del muchacho timba que ahora labora y la-borra algunas veces de
noche a las orillas del mal y del mar. Antes que después me encontraba
en el
callejón habitual de los que no tienen monje ni papelito que los guíe
por el
mundo de los trabajos baratos con grandes penas...entonces vino la
primer
señal del verbo -no divino, pero si radial-que golpeó la mollera mia,
que en
estos momentos verbaliza: hubo una selección de locutores salvada y
apreciada por los sentidos y por el sentido que me dio el pedro gabriel
inglés para hacerla bien. Acto segundo estábamos aprendiendo a no ser
burócrata del radio pero llegarle a los burocreoides y su prole, tarea
harto
intensa y divertida pero con un capullo de negatividad que dio por
resultado
una mariposa con afanes de cobrador sangriento. No le pidas peras al
olmo y
no le pidas a Neblinalia (xalapa) que se ponga al nivel empresarial
porque
sigue muy profundo como el bien querido Cthulhu. Ahí perdí un cachito
de
cordura y gané algo de dinero, pero eso no importa, aprendí lo que se
debe
aprender y traté de entender pero hasta ahí llegué. Luego se combinó la
aleatoria y surgió el burburock donde me dedicaba a quejarme y jalarle
los
cables al hueso y a la guitarra, que también aprendió a tolerarme no
asi con
la musica generada que acabó por darme fiaca, ¿qué ganamos? Además de
ser
padrino involntario y totalmente por "Efecto Adverso"; Tocar en el
carnaval,
una credencial del sindicato de músicos y doblete en primera soledad en
la
feria de xalapa, acompañado por Ren & Stimpy sobre mi puerquecito fui
feliz
como quinceañera cincuentera (o sea de los 50's) y dejé uno que otro
corazoncito partido haciendo cafecito en el camino, como todos y cada
uno de
los virgos del mundo. Entonces llegó el sillar y el astillero...por
amistades de tiempos pasados -con memorias prodigiosas- me brindaron
cepo
instantáneo supliendo a una graciosa panzona de bebé que escribe
"ayaron"
(de hallar) y se imagina como una luisa lane bien jarocha. ¿Cómo es
posible,
dirá aquél que no recuerda, darle el trabajo financiero y negociador al
iletrado que balbucea las tablas de multiplicar? David:sección de
finanzas
es mi nombre, pero en este viejo oeste el mar ronca y el aire
condicionante
de acondicionar provoca reumas con un hermoso clima exterior de
36°...yo no
veo, no oigo no siento. Pero siento que es difícil ser desempleado, es
más
difícil buscar empleo y no hay que pensar cuando se trabaja en un lugar
como
éste. Vibra el sol y vibran los oídos, no vean la academia porque aqui
la
escucho ad ovo todos los domingos. Sabemos nuestros límites cuando no
nos
permiten terminar; mi distribuidor vial también es cuestionado porque
en
cualquier momento se caerá, sólo hace falta la carga necesaria para que
la
sesera piense que ¡¡ME CARGA!! y asi, como sangría benigna, terminaré
renunciando. Amable lector, tus dudas serán despejadas en el desierto
de las
palabras coherentes que lo otro ya son unas muy sinceras gracias. Hasta
pronto >>esto fue para Boris Vian, Matraka y la Wampy. "Nomás hay que
soltarla...que solita se escapa."
AUTORRETRATO SIN ACEITE 2
Bien estaba descansando y mal reflexionando cuando finalicé y termino
mi
vida a los 36 años terrestres seré hombre feliz que realizado ni que
fuera
producto, y estas anguistias llegan al contemplar contratos sociales
donde
se "perpetúa la especie" (o sea se casan) y niños a los cuales les
tengo un
profundo respeto y desconocimiento como al espacio sideral o los átomos
del
uranio -por mencionar alguno-. No hay niños en mi futuro aunque sí en
mi
presente y no reniego pero si respingo que NO SON MÍOS. Terrible dejar
a
alguien con el paquete de este mundo y sin instructivo porque nadie
sigue
las instrucciones, que tal vez nunca existieron como en la mercancía
pirata
que en mis tiempos mozos se llamaba fayuca. Hago una proeza imaginando
el
final de esta película propia que cada quien entiende y sigue a como va
o
viene, para mí que ya pasó el intermedio (ahora ya NO HAY
"intermedios").
Si se acaba mi pila será doloroso pero será UN momento. Recordar es
vivir
¿no? "Aun tengo muchas cosas por hacer". -¿Sí?¿cuáles son?...nah, esa
no es
la pregunta, tiro la piedra cuestionando: ¿Piensas que algún día harás
algo
de todo lo que quieres? Llevo aqui 26 años y ya olvidé lo que quería
hace 5,
mejor, asi la medicina es analgésica y no terapéutica que eso se lo
dejo al
amor. Pintar un cuadro "de lo que será" es la segunda parte, ¿cuántos
cuadros hay pintados que no entiendo, más aun, que no conozco? ¿Qué
quiero
hacer en mi futuro? Una década de memorias y luego que algo o alguien
le
desconecte porque este envase -este "casco"- ya perdió la corcholata y
quiere volver a la reja. El sueño de unos es seguirle, el mío es
pararme.
Abran los oídos y saquen la lengua y hasta pronto.

Audito Ergo Sum
Laura Fernández-Montesinos Salamanca
FELINA INDÓMITA

Laura, alias Selima - Por ahora-. 37 ayeres desde el año 69, y los que vengan, que serán bienvenidos. Granadina por accidente, marca de mi existencia. De ascendencia morisca y cristiana, e influencia gitana. Luna de color. Númida de alma. Espíritu salvaje y felino, por el león de julio, lleno de color, pasión, sensación y grandes garras, porque el genio aflora. No pienses que es falta de respeto si no te dejo hablar. Es que soy impulsiva e impaciente. Y siempre llevo prisa.
Capto los olores y los colores tanto como el sentimiento, y lo transcribo.
Pasión que sucumbe irremediable delante de una buena historia, de la misma historia, del arte, de los pueblos antiguos, de la nobleza, la sinceridad, la naturaleza, la sabiduría, un alma generosa, conciencia ecológica de toda África impoluta.
Escribo porque me nace. Porque me avergüenza la intolerancia y la injusticia. Y por mi madre muerta, que me guarda desde la eternidad como si estuviese conmigo. Y por mis hijas, que son los soles de mi vida. Mitad íberas, mitad indígenas precolombinas. Mi orgullo interracial muy bien avenido.
Labor: Privilegiada. La de avivar el deseo de conocimiento de las lenguas, y de lo que se ofrezca.
¿Religión?. Todas y ninguna. Pero que sea de paz y respeto.
¿Política?. Cuando deje de ser corrupta e indigna, pero me inclino por los pobres.
¿Creencias?. La justicia divina, que caerá sobre todos, incluidos los hacedores de guerras.
¿Temores?. Además de que el cielo caiga sobre mi cabeza, el exceso demográfico, la contaminación. Que se acabe el mundo que nos sostiene. No dejar un legado limpio: ni un vaso de agua que llevarse a la garganta reseca. Que destruyamos nuestra casa La Tierra. Y a morirme insatisfecha o sin haber cumplido con mi tarea.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No se te entiende nada, tío, a ver si te aclaras.

Anónimo dijo...

David, incomprendido por incomprensible. Cuánto talento cabe en el cerebro de esos ágiles dedos, que dominan el lenguaje como exaltas la ambigüedad. Modera tu orden, que con tanta juventud y saber decir, serás un gran escritor, cuando quieras que conozcamos lo que quieras que conozcamos.

Anónimo dijo...

¿Cómoooooooo???. ¿Otro pinche genio en las chidas??. A ver si vamos calmando esas maneras de autodefinirse, lectura-Escritura en dedos cerebral y literariamente dispuestos, uno zombi y otro incomprendido, pero genios al fín y al cabo...